Mucho se ha dicho sobre la posibilidad de que Samsung abandone la posibilidad de usar Exynos para (por segunda vez), equipar a su próxima serie flagship con los procesadores de Qualcomm, que en este caso sería el Snapdragon 8 Gen 4.
Y es que el fabricante coreano parece que se encuentra entre la espada y la pared por el siguiente tema. Los próximos Exynos no están resultando como la compañía quiere, por lo que los Galaxy S25 posiblemente estén equipados con la siguiente generación Snapdragon a nivel global, cosa que sería excelente. Pero es sabido que usar éstos chips requiere pagar por ellos; el próximo Snapdragon será más caro, cosa que no le conviene a Samsung porque esto también implica subir de precio sus dispositivos y ellos se rigen por una regla de abaratar costes. De hecho, es por esta misma que se habla de que la serie Galaxy Tab S10 podría estar equipada por procesadores de MediaTek (pero eso es tema para otro post).
Lógicamente que el tiempo responderá la duda de si los Galaxy S25 llevarán chips de Qualcomm exclusivamente o no, pero hay un punto que el fabricante debe tomar en cuenta: sus propios procesadores nunca han sido buenos, o al menos si se le compara con Snapdragon por ejemplo. Claramente que a Samsung le conviene porque son fabricados por ellos mismos y no le deben regalías a ninguna empresa, pero la excusa de que hacen X cosa para abaratar costes parece cada vez menos creíble y de hecho, estoy preparando otra entrada para abordar otro tema que se relaciona a dicha política de empresa.

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